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Actualización en temas de Energía

21 diciembre, 2016
 

Planificación y programación del Sistema: obligaciones declaradas por la Ley 20.936 que establece un nuevo “Sistema de Transmisión Eléctrica y crea un Organismo coordinador independiente del Sistema Eléctrico Nacional (la “Reforma”).

En relación a la planificación energética, el Ministerio de Energía estará a cargo de desarrollar planes integrales de energía quinquenales con un horizonte de al menos 30 años. Para este propósito, se tendrán en cuenta, entre otros aspectos, los escenarios de la proyección de la oferta y demanda de energía. En el ámbito de la transmisión eléctrica. la Comisión Nacional de Energía liderará planificaciones anuales con una perspectiva de 20 años, planeando las obras de expansión necesarias, tanto del sistema de transmisión nacional como del sistema de transmisión zonal y los sistemas de transmisión usados por concesionarios de servicios de distribución para el suministro de consumidores regulados o necesarios para la prestación del suministro.

Una nueva figura: Polos de Desarrollo

La Reforma dispuso en el artículo N° 85 de Ley General de Servicios Eléctricos (“LGSE”), una nueva e innovadora figura legal: el “Polo de Desarrollo”. Éstos corresponden a aquellas zonas territorialmente identificables en el país, ubicadas en las regiones en las que se emplaza el Sistema Eléctrico Nacional, donde existen recursos para la producción de energía eléctrica proveniente de energías renovables, cuyo aprovechamiento, utilizando un único sistema de transmisión, resulta de interés público por ser eficiente económicamente para el suministro eléctrico, debiendo cumplir con la legislación ambiental y de ordenamiento territorial”. Con la Reforma, el Ministerio de Energía ejercerá la facultad de identificar, en el contexto de su planificación a largo plazo, áreas de alto potencial de generación de energía donde se puedan establecer centros de generación de energía, que usen un único sistema de transmisión de energía eléctrica, pretendiendo con esto, minimizar el impacto territorial, ambiental y social de los proyectos de explotación. Después de la pertinente “evaluación ambiental estratégica” (tipo especial de evaluación), tales áreas podrán ser formalizadas como Polos de Desarrollo.

Reforma tributaria. Un nuevo impuesto: el “Impuesto Verde”

La reciente Reforma Tributaria (Ley 20.780 de 2014) estableció un nuevo impuesto anual que grava las emisiones de CO2, SO2, NOx y emisiones de material particulado (MP). El blanco del Impuesto Verde son las instalaciones con calderas o turbinas que, juntas, sumen una potencia térmica de al menos 50 megavatios térmicos (MW). El actual Gobierno denominó a este nuevo impuesto “Impuesto Verde”, ya que desde su perspectiva, sería un incentivo para el crecimiento de los proyectos de ERNC. Específicamente, este impuesto gravará al sector eléctrico y a grandes fábricas, cubriendo un importante porcentaje de las emociones de carbono producidas en Chile. En el caso de las emisiones de MP, NOx y SO2, este impuesto equivaldría a US$0,1 por tonelada producida o la proporción correspondiente de dichos contaminantes, incrementando el resultado, aplicando una fórmula que tenga en cuenta el costo social de la contaminación, tales como los cosos asociados a la salud de la población. En el caso de las emisiones de CO2, el impuesto equivale a US$5 por cada tonelada emitida. Para determinar la carga tributaria, la Superintendencia de Medio Ambiente certificará en marzo de cada año el número de emisiones por cada contribuyente durante el año calendario anterior. Cada contribuyente que utilice cualquier tipo de fuente que emita los compuestos gravados, por cualquier motivo, deberá instalar y obtener una certificación sobre un sistema de monitoreo continuo de emisiones de MP, CO2, SO2 y NOx. Este impuesto será calculado y pagado anualmente por las emisiones del año anterior, comenzando el año 2018 por las emisiones del 2017.

Agenda de Energía: paso a paso, Chile mira al 2050

En mayo de 2014, el Ministerio de Energía publicó la “Agenda de Energía”. Ésta fue una hoja de ruta para el desarrollo de acciones gubernamentales en esta área, estableciendo como uno de sus objetivos “el diseño y ejecución de una política de energía a largo plazo con validación social, política y técnica”. Para ello, se identificaron dos horizontes: uno a corto plazo y otro a mediano y largo plazo. El primero fue discutir las áreas de trabajo relativas a las normas, políticas y regulaciones que garantizarían la viabilidad técnica y la sostenibilidad de la matriz de energía. La segunda fue discutir aspectos estratégicos y tecnológicos que definirían la matriz de energía, que Chile promoverá hasta el año 2050. En el marco de la Agenda de Energía, se desarrolló un proceso de discusión que incluyó a actores claves, tanto del sector público, como de la industria, academia, sociedad civil, las regiones del país y el público en general. El objetivo fue desarrollar una política de energía nacional de largo plazo. Se convocó un comité consultivo dirigido por el Ministro de Energía y compuesto por participantes clave del sector, con representación regional y nacional. Los miembros pertenecían a diversos ministerios e instituciones públicas, asociaciones comerciales sociedad civil y universidades chilenas. En septiembre de 2015, el comité evaluó la propuesta de “Hoja de Ruta para el 2050: Hacia una Energía sustentable en Chile”. La Hoja de Ruta contiene los puntos clave que la Política de Energía debe considerar a largo plazo. Finalmente, a través del Decreto Supremo N° 148, el 30 de diciembre de 2015, el gobierno chileno aprobó y formalizó esta política de energía a largo plazo, denominándola “Energía 2050”. Este documento es el testimonio final del proceso de Energía 2050 y, como lo declaró el entonces Ministro de Energía, Máximo Pacheco: “Nos tomó más de 18 meses desarrollar esta política de energía a largo plazo con validación social y técnica. Realizamos más de 130 talleres regionales, a los que asistieron más de 4.000 personas. Formamos un comité consultivo compuesto por 27 personas de diversos orígenes, quienes generosamente trabajaron para preparar una hoja de ruta que sirvió de base para el desarrollo de esta Política de Energía”.

Energía 2050 se sustenta en cuatro pilares: (i) calidad y seguridad del suministro; (ii) energía como motor del desarrollo; (iii) energía respetuosa con el medio ambiente; y (iv) eficiencia energética y educación energética. Las medidas propuestas y los planes de acción deberán ser desarrollados a partir de estos pilares entre los años 2016 y 2050. Finalmente, para cada pilar, la estrategia a largo plazo desplegará un conjunto concreto de directrices, acciones, partes interesadas y metas para los años 2035 y 2050.

Net Billing (facturación neta y generación “residencial”)

El año 2012 entró en vigencia la Ley N° 20.571, que regula el pago de tarifas en beneficio de generadores residenciales y comerciales que inyecten energía al sistema. En la práctica, se permite a los usuarios residenciales o pequeñas empresas, que generan ERNC para beneficio propio, inyectar su excedente de energía a la red bajo un esquema de facturación neta (net billing). El excedente se valorizará al precio que las empresas de distribución traspasan energía a sus clientes, conforme a los precios regulados fijados por decreto (el cual está publicado en el sitio web de cada empresa distribuidora), lo que debe incluir las menores pérdidas de energía. Según la Asociación Chilena de Energía Solar, para un cliente BT1 -o residencial- significa que los excedentes tendrán un valor cercano al 50% del valor al cual compra la electricidad a la distribuidora. Todo sistema de generación eléctrica que busque acogerse a esta Ley, debe ser declarado ante la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, SEC, que desde el año 2015 cuenta con una Unidad Técnica Especializada en ERNC para atender los requerimientos de la ciudadanía (http://www.sec.cl/portal/page?_pageid=33,5819695&_dad=portal&_schema=PORTAL ).